Otro voluntario para trepar a una tarima y demostrar que una canción siempre es un temblor hermoso. Romántico señuelo para seguir creyendo en un arte y oficio que él ya lleva años defendiendo con natural entrega desde diferentes parcelas (músico, promotor, roadie…). Aunque es ahora cuando Guillem, llamémosle ya Willy Tornado, se ha decidido a estampar su primer disco en solitario: un relato emotivo cantado en primera persona que hila la fractura de una relación amorosa, la pérdida de un ser muy querido y aquella necesidad abrasiva, pasional, de aferrarse a las canciones para explicar de cara lo que te pasa.