Neurótica, irónica, escatológica, mordaz, punzante, jodida y maravillosamente incorrecta. Genial. Rocío Ramos -Road Ramos- vive cerrada por derribo, se flagela mirando al revés y escupe un corazón -pegajoso y caliente- en cada canción de Bocalista, su segundo trabajo tras Creaturas (El Señor Guindilla, 2007), esta vez autoproducido (La Cuadra Records).

Huye del tópico al uso y de los clichés como de la peste -siempre lo hizo-. Pone su cráneo, sus reglas, al servicio del talento que le emana directamente de las entrañas y, mientras le suenan las tripas, da rienda suelta a versos con lengua que saben deliciosamente agridulces.